Althusser-Mecanismos psíquicos del poder



Interpelación, el “darse la vuelta”, es darse la vuelta sobre uno mismo. Hay una receptividad previa y una vulnerabilidad previa ante la ley. Una complicidad, ya que la ley es la promesa de una identidad.

Un ejemplo clásico de Althusser es el de la iglesia – la voz divina que da nombre y por lo tanto, existencia a sus sujetos. Aquí se conjugan interpelación social y lo performativo divino.

¿Como separar la dimensión psíquica de la repetición ritual? No es posible. La ideología no es toda ideal o toda material. El sujeto tiene una porción no reducible – presubjetiva y preideológica e inmaterial.

Para Althusser lo ideológico es material, existe en los rituales. La constitución del sujeto es material al materializarse mediante rituales y estos a su vez materializan las ideas del sujeto. Existe una “vinculación apasionada”, ritual, con la ley (que no se puede criticar en exceso ya que asegura la propia existencia). ¿Es preferible “ser” esclavizado que no ser? (el ser como deseo constitutivo) – el deseo explotado por la ley. El ser, sin embargo, puede concebirse como una potencialidad que la interpelación no logra agotar. El fracaso de la interpelación puede socavar la capacidad de ser pero puede abrir también rumbos éticos en el futuro o para el futuro.

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